La tiranía de los mediocres

52956989_291857494803358_7047043036307521536_nSuelen buscar su hábitat en agrupaciones, asociaciones, partidos políticos… cualquier tipo de grupo, más o menos numeroso, en el que puedan dar rienda suelta a su charlatanería, a su naturaleza cizañera y a su necesidad de integración. 

Son esos mediocres, envidiosos, amargados, acomplejados, esos que no suelen hacer nada de provecho pero se dedican a boicotear cuanto hacen los demás. Los identificarás enseguida, porque, aunque a veces intentan disimular con palabras vacías, nunca tienen un ‘gracias” ni una palabra amable cuando los demás hacen cualquier trabajo que, en realidad y probablemente, también les beneficia a ellos.  Todo les parece mal. Los reconocerás porque sabrás enseguida que les sabe fatal que a otros les salga algo bien. Sobre todo si ese trabajo te sitúa, a ti o a cualquier otro, en un perfil alto dentro de determinado grupo. Son los que intentarán constantemente tumbar al que lidera el equipo, aunque sepan que es un gran líder y que deberían dar gracias al cielo por tenerlo. A ellos eso no les importa, ellos sólo viven para destruir.  

Porque, por supuesto, los mediocres odiarán más a quienes mantengan un perfil más alto, a los que destaquen por cualquier cosa, la más nimia (que, para que ellos lo entiendan, significa pequeña). Son esos que siempre están activos en los grupos de wasap sólo para criticarlo todo, los que te preguntarás si no tienen nada que hacer durante todo el día, y son también los charlatanes que hablan mucho sin saber, a menudo, de qué hablan, porque tienen que intervenir en todo para sentirse un poco realizados. En el fondo, son seres con complejos que no saben resolver si no es envenenando, mediocres que se meten en agrupaciones para dar rienda suelta a sus miserias en lugar de buscarse un psiquiatra. Y, cuidado, que a veces también son los mismos que están en el grupo para aprovecharse de él, para intentar que compren las cosas que él quiere para su uso personal y para intentar robar algo si se les deja ocasión. Porque el perfil del mediocre no es raro unirlo a una falta de moral que puede llevar al delito o al vandalismo. Y a ellos se unirán otros cizañeros, los carroñeros, que querrán aprovechar algo del mal ambiente que los mediocres crean pero que lo harán a escondidas, rebuscando en cualquier sitio a ver qué pueden encontrar para hacer más daño, pero desde sus guaridas, desde el anonimato de un ordenador o de las redes sociales, para entendernos. 

Son los que os harán insoportables las reuniones porque tendrán algo que decir de cualquiera de sus puntos, de absolutamente todos, aunque no tengan nada que aportar. Son esos a los que les da rabia que tus fotos de las auroras sean mejores que las suyas, aquellos a los que les da rabia que fuera del grupo agradezcan algún trabajo que tú o cualquiera de los otros compañeros haya realizado. Y se les notara. Todos se darán cuenta y ahí llega el gran problema. Porque el problema importante es que para no escucharlos, para no tener broncas, los demás callarán cuando a esos seres mediocres les dé por atacar a alguien porque no soportan esas cosas que puede hacer bien. Es más. Por culpa de estos seres resentidos, otras personas que probablemente aportarían más deciden mantenerse en un perfil bajo que no es el que les toca. En esa asociación que ya haya sido envenenada por los mediocres habrá menos gente colaborando de la que, en realidad, podría haber. Estos boicoteadores envidiosos mantendrán tal nivel de tensión en los grupos que nadie, para no meterse en líos, se enfrentará a ellos. La mayoría callará. Y así es como ellos mantendrán su estatus mientras envenenan el grupo. Y harán perder el tiempo a todos. 

Si queréis un consejo, intentad evitarlos, y si veis que lo que os da ese grupo aún lo podéis tener, incluso mejorarlo, fuera de allí, ¿para qué lo necesitáis? Quedaos con los que os aporten algo, mantenedlos en vuestra vida y dejad atrás las miserias de los resentidos. Sí, ya lo sé, te puede pasar también en el trabajo y eso sí es un problema para el que necesitaréis medidas mayores. Pero si podéis evitarlos, en realidad lo que os propongo es también que os apiadéis de ellos; dejadlos allí, porque ellos, posiblemente, no tienen otro sitio adonde ir para sentirse realizados. 

Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio natural. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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