Sant Josep y el urbanismo. Año 1989

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Can Barda. El primer edificio ilegal para el que el Ayuntamiento decretó orden de demolición. Imagen del sumario del crimen de Benimussa

El Ayuntamiento de Sant Josep nunca se ha caracterizado por su diligencia en hacer cumplir las leyes urbanísticas. Y son muchos los ejemplos que convierten tal apreciación en un hecho objetivo. Su alcalde, José Serra Escandell, del Partido Popular y más conocido por su clan familiar, Rosselló, como es común entre los ibicencos con pedigrí, podría empapelar su despacho con las denuncias de posibles ilegalidades que llegan a la Casa Consistorial y que no alcanzan a resolverse nunca.

Y, sin embargo, sobre el edificio de cuatro plantas junto a Can Barda pesa una orden de demolición. Inaudito. Tanto que, al conocerse tal noticia dos semanas antes de producirse el crimen, se comenta en la isla casi con la misma estupefacción con la que luego se contará que, en esa misma obra, han aparecido cuatro cadáveres bajo un manto de hormigón.

En su edición del sábado 12 de agosto de 1989, La Prensa de Ibiza destaca en su portada que el Ayuntamiento de Sant Josep ha aprobado, en el pleno del día anterior, la demolición de dos obras ilegales. “Por primera vez en su historia”, destaca el redactor, Pep Ribas, en el primer párrafo del texto.

Una de las dos obras es un almacén en Cala de Bou, edificado sin licencia y sin respetar retranqueos, y la otra es el edificio en Can Barda, “en terreno rústico” y levantado aprovechando una simple licencia para reformar la casa payesa, propiedad de Beate Werner. Esa licencia fue solicitada en 1984. Pero, en 1988, los vecinos denunciaron la construcción del edificio de cuatro plantas junto a Can Barda y en el mes de septiembre el técnico municipal, el aparejador Julio Blanco, se vio obligado a trasladarse al lugar para comprobar la ilegalidad. El edificio, además, se construía en zona calificada como forestal en las Normas Subsidiarias, así que la legalización, sin cometer más tropelías de las habituales, resultaba harto improbable. Y a pesar de tan remota posibilidad, se instó a Beate a que parara las obras y a que solicitara una licencia en el plazo de dos meses. Una curiosa fórmula administrativa. Beate no paró las obras ni solicitó la licencia.

El concejal de Urbanismo, José Torres, Tomàs, llega a manifestar en el pleno municipal, en total sintonía con la tradicional forma de hacer de la concejalía:

–Yo soy partidario de legalizar las obras ilegales antes que demolerlas, pero nos encontramos ante dos casos en los que la legalización es imposible. (Según consta en la misma noticia antes citada de La Prensa de Ibiza).

Éste es el Ayuntamiento de Sant Josep. Y éste es su sistema de trabajo. Con los años no ha cambiado mucho, y expresarlo de tal forma viene a ser el eufemismo del siglo.

José Serra Escandell, alcalde del municipio durante 23 años, representa para muchos un ejemplo de la forma de hacer política del PP en materia urbanística. En el año 1992, Serra Escandell aprobó en comisión de Gobierno una licencia para una vivienda en el Puig d’en Serra (la segunda montaña más alta de Ibiza), en una zona declarada inedificable por todas las normativas existentes, incluida la LEN (Ley de Espacios Naturales), y a pesar de tener en su misma mesa informes jurídicos y técnicos que advertían de que la construcción no era viable. Informes que desaparecieron en cuanto el juzgado los reclamó y que sólo pudieron recuperarse parcialmente porque los técnicos los rehicieron con copias de parte de la documentación.

El ya ex alcalde fue juzgado por estos hechos en 2007, pero el delito había prescrito. El fallo de la Audiencia Provincial consideró probado que José Serra Escandell y los miembros de la comisión de gobierno de 1992 otorgaron la licencia de construcción de una mansión en Puig d’en Serra sabiendo que era “manifiesta y clamorosamente injusta”, que era ilegal. Es decir, el alcalde y los miembros de la comisión prevaricaron.

En declaraciones a Diario de Ibiza, llegó a afirmar: “Que yo sepa, en Sant Josep no hay ninguna obra ilegal”. Y, tras el fallo, destacó: “Mi abogado tenía claro que el asunto había prescrito. Lo que más me ha molestado es que se llenasen páginas y páginas de periódico sobre este asunto hasta el día de las elecciones. Moralmente, a mí y a mi familia nos ha producido un daño importante. Ibiza es una isla pequeña y todos nos conocemos”. Curiosa forma de entender la moral. El punto de vista del ex alcalde, y de otros como él, es que la prescripción de un delito implica que éste no se ha cometido; no es así. El delito se cometió. En el año 2014 aún no se ha conseguido derribar la vivienda, aunque la Justicia ya la ha declarado tanto ilegal como ilegalizable.

Su concejal de urbanismo, José Torres, Tomàs, a pesar de que se consideraba a sí mismo un liberal rara avis dentro del Partido Popular, secundó, una a una, las construcciones y urbanizaciones que fueron devastando el municipio. Tomàs, aquel que dijo aquello de “yo soy partidario de legalizar las obras ilegales antes que demolerlas”, es también responsable de la situación del municipio. Sin olvidar que el departamento de urbanismo de Sant Josep está implicado en una trama de corrupción urbanística y fue registrado en octubre de 2008 por las sospechas sobre la gestión de Antonio Huerta, quien fuera arquitecto municipal con el equipo de gobierno del PP. Huerta está siendo investigado por varios delitos ligados a la corrupción urbanística, al informar favorablemente obras promovidas por su nuera. Según la investigación, demasiado lenta debido, entre otras cosas, a la escasez de agentes del Equipo de Delitos Urbanísticos (EDU) de la Guardia Civil de Baleares, la nuera llevaba el despacho privado y en él se negociaba con promotores a los que el propio Huerta garantizaba la licencia. Un clásico.

(Fragmento del capítulo 5 del libro ‘El hombre de paja. El crimen de Benimussa’) https://territoriocat.wordpress.com/2014/08/24/el-hombre-de-paja-el-crimen-de-benimussa/

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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