Making of en Sant Josep

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fachada del Ayuntamiento de Sant Josep

A veces, los periodistas deberíamos hacer el making of de las noticias. Es decir, deberíamos contar no sólo la noticia sino también las dificultades, las trampas, los intentos de ocultación y las mentiras con las que han intentado que no supiéramos la verdad. A veces, los periodistas deberíamos explicar cómo nos mienten a través de los gabinetes de prensa de las instituciones, cómo nos dan largas para no darnos información y cómo, incluso, nos amenazan con querellas si seguimos adelante.

No es el único, desde luego, pero en esto de mentir y ocultar información, parece que el Ayuntamiento de Sant Josep se lleva la palma. Y lo voy a explicar con un par de ejemplos. Sólo son dos, pero podría poner muchos más. Del Consell Insular y sus amenazas ya hablaremos otro día…

El pasado mes de julio, policías locales de Sant Antoni y agentes de Aduanas intervinieron gafas y otros objetos falsificados en la tienda de un senegalés. No hubiera sido una intervención destacable de no ser porque, curiosamente, fueron policías de Sant Antoni pero la tienda está ubicada en Sant Josep. No es normal. Los policías locales no pueden intervenir alegremente en otro municipio como si fueran investigadores, ni aunque los de Aduanas se pongan exquisitos y prefieran trabajar con unos antes que con otros… Y como, además, este caso se cruzó con otro tema del que recogía información, decidí preguntar al Ayuntamiento de Sant Josep. Pues bien, la primera respuesta fue que al senegalés en cuestión se le intervino material en la calle y que, luego, a raíz de ahí y como seguimiento lógico, se decidió ir a la tienda. Cuando, ya ofendida, le hago saber a la responsable de prensa que tengo las diligencias (cosa que podría haber supuesto) y que eso, de haber sucedido, constaría, ella vuelve a preguntar al concejal del área. Y la segunda contestación es que “se registró una tienda en Sant Antoni y que el mismo propietario tenía una segunda tienda en Sant Josep (esta es a la que tú haces referencia)”. Vale. Me voy a ver al senegalés, hago un par de comprobaciones y, ya podéis adivinarlo, el hombre no tiene ninguna tienda en la localidad de Sant Antoni. Mentiras.¿Alguien cree que la intención del Ayuntamiento no era marearme?

Segundo caso. En septiembre. A primera hora de la tarde un vecino de Sant Agustí llama a la Policía Local por el puñetero ruido de una fiesta en unos apartamentos cercanos. Al cabo de un rato, yo, que estoy allí por circunstancias que no vienen al caso, llamo a los agentes por lo mismo; no lo hago como periodista, que conste. Llamo hasta tres veces esa tarde pero la Policía no aparece para comprobar lo que les están denunciando. Seguro que a muchos de los que están leyendo esto no les parece ninguna novedad, desde luego, porque es harto sabido que la Policía Local no está por la labor de mover el culo cuando las denuncias son por ruido, no vaya ser que acaben molestando a los amigos de sus jefes… Pues bien, al cabo de unos días, decido comprobar, a través de prensa y ahora sí como periodista, qué ha pasado con esas llamadas. Lo primero que me contestan es que no constan en el retén; la Policía Local graba todas las llamadas, pero, mira por dónde, esas, en concreto, no están registradas. Por supuesto, yo, que aún me sorprendo de que me digan, sin sentir vergüenza, que han perdido las llamadas, le contesto que en mi móvil sí están, y que hagan el favor de volver a mirar. Efectivamente, al insistir las llamadas aparecen. Tachán. Es más, ahora me cuentan que los agentes sí movieron el culo y fueron a buscar la fiesta, y, sin embargo, resulta que se equivocaron de lugar y, claro está, no encontraron nada. Vaya por Dios. Y ya está… ¿Para qué diablos tenían los móviles y datos de los denunciantes? ¿No se les ocurrió llamarnos para preguntar dónde estaba la fiesta en cuestión? Y, ahora muy en serio, ¿alguien se lo cree?

Todo esto me lo cuentan por escrito, por mail, así que puedo demostrar que es tal cual lo explico. Y si eso me lo hacen a mí, que soy periodista y que luego lo escribo, ya puedo imaginar lo que es para la mayoría de los ciudadanos luchar por sus derechos ante un ayuntamiento al que los ciudadanos le importan un comino, a no ser que sean de esos que convierten chiringuitos en beach clubs ilegalmente y luego invitan a los concejales a copas y vete a saber qué más. El Ayuntamiento de Sant Josep no trabaja para los ciudadanos. Para muchos no es nuevo y la lucha es diaria, lo sé, pero habrá que ir recordándolo, que en mayo hay elecciones.

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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