Lo suyo, lo nuestro y la tarjeta azul del PP

1399889364_392070_1399891228_sumario_grande[1]Al Partido Popular de Baleares no se le ha ocurrido mejor idea para marcar más diferencias entre los suyos y los nuestros, o los otros y nosotros, que ya me lío, que inventarse una tarjeta descuento para afiliados, a la que se han sumado 300 tiendas, bares, hoteles y demás establecimientos de las islas. Es decir, en todos esos comercios harán descuento a quien enseñe su tarjeta azul; que pagas menos si eres del PP,vamos.

Y, como no podía ser de otra manera, y aún me sorprende que nadie del PP lo hubiera previsto, tal demostración de sectarismo, segregación ideológica e idiotez supina ha tenido como respuesta una auténtica campaña de boicot contra todas aquellas empresas que se han prestado al juego. ¿Y qué diablos esperaban, afiliaciones masivas por unos puñeteros descuentos? ¿En serio?

¿De verdad al PP no se le ocurre ningún otro medio para financiarse y promocionarse (los militantes pagan 36 euros al año por tener la tarjeta)? Bueno, cuidado, algún otro medio legal quiero decir, porque en vista de algunos casos de corrupción que se van destapando, parece evidente que otros métodos de financiación sí conocen sí.

Y claro está, desde el otro punto de vista, cualquier empresario puede hacer descuentos o regalar ramos de flores a quien le dé la real gana, pero usar como criterio la afiliación política de sus clientes me parece una estrategia empresarial más bien rarita y arriesgada, por no decir contraproducente. De hecho, al ver la polémica que el tema ha suscitado, más de uno se ha aprestado a borrarse de la lista. Algunos han alegado que les vendieron mal cómo funcionaba el tema e incluso que no se habían percatado de que se les iba a identificar con una corriente ideológica determinada (estos en concreto no consigo entender qué puñetas pensarán que es el PP, pero en fin, así vamos).

Para rematar la historia, sale Mabel Cabrer, la que era consellera de carreteras cuando nos construyeron esas autovías de Ibiza que no acabaremos de pagar nunca y que venían con una quitanieves de regalo, y no se le ocurre zarandaja mejor que tachar de nazis a los que boicotean a los comercios que se adhieren a la tarjeta azul, porque considera que ese boicot es “como cuando ponían estrellas de David en los comercios”. Y me ha costado entenderlo, porque, a ver, podía interpretar que quien coloca la estrella es el PP, pero en fin. En cualquier caso, señora Cabrer, yo a los comercios les pongo cruces cuando considero que no me tratan bien o que no son empresas responsables, ¿y qué? ¿usted no lo ha hecho nunca?

A estas alturas, creo que lo de llamar nazi a cualquiera es una consigna del PP. En plan, si no sabéis que decir, gritad nazi, que es algo muy básico para señalar al malo.

Y aún hay un análisis más profundo sobre la tarjeta azul, y es que esas empresas, esos empresarios, firman con el PP contratos de colaboración. ¿Soy la única malpensada que sospecha que, por un lado, algunos empresarios se han visto presionados para entrar en la lista y que, por otro, este contrato de colaboración puede implicar un trato de favor a otro nivel que no sólo es inmoral sino que también puede ser ilegal? Y, sin embargo, en el PP no ven ningún problema ético en el asunto y se consideran tope innovadores y modernos por habérseles ocurrido tal cosa. Yo ya no sé si sabrán que es la ética, la verdad, porque empieza a ser uno de esos conceptos que, a fuerza de ser usados alegremente por políticos garrulos, están perdiendo el sentido, como nazi, demagogo y el verbo politizar.

Y conste que, lo que es a mí, que resulta que soy una intransigente, igual que me parece muy feo que haya establecimientos que hacen descuentos a personas que son de un partido político determinado tampoco me parece bien que los haya que hagan descuento a los sindicatos, y si alguien puede pasarme la lista de estos últimos, estaré muy agradecida.

Visto lo visto, a ver si lo entiendo, ¿cuándo el presidente José Ramón Bauzá habla de ‘lo nostro’ se refiere al terruño o al PP? ¿Es ‘uno de los nuestros’ en plan restrictivo y mafiosillo o es aquello de hacer piña entre islas? No sé si soy demagoga o nazi, pero hay veces que me pregunto cuánto cuesta una botella de gas sarín. Sólo por si acaso.

 

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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