Medio siglo de la explosión del ‘Floran’

DSC_0116Cuando las campanas de las iglesias aún anunciaban los desastres a los ciudadanos, en enero de 1964, el incendio en la sala de máquinas de un cementero griego provocó la alarma en el puerto de Ibiza. Quienes lo vivieron, todavía lo recuerdan. El puerto de Ibiza fue evacuado y, ante la posibilidad de que pudieran explotar los tanques de combustible, vecinos de La Marina abandonaron sus casas y sólo regresaron cuando les aseguraron que el peligro había pasado; cuando el barco ya había sido remolcado hasta sa Sal Rossa.

Eran las 3 de la madrugada del sábado 25 de enero de 1964. Una explosión en la sala de máquinas del buque cementero ‘Floran’, anclado en el interior del puerto, provocó un incendio en el barco que se extendió con rapidez y que hizo que incluso se solicitara ayuda al Ejército. En la explosión murieron dos tripulantes, Anastasios Kalsasaroglou y Theodorus Farmakosis, el segundo y tercer maquinistas del ‘Floran’, y resultó herido de gravedad un tercer hombre, Nikolaos Drukotas.

Los 32 tripulantes del barco tuvieron que abandonarlo en cuanto el fuego se propagó hacia el puente y los camarotes, sin posibilidad de salvarlo. Y a las 5 de la mañana, las llamas podían verse desde media ciudad.

La mejor opción para intentar evitar el peligro que el ‘Floran’ suponía para la población era sacar la embarcación del puerto, así que se cortaron los amarres y la cadena del ancla y el remolcador ‘Salinero’, propiedad de Salinera Española, con la ayuda de los prácticos del puerto, lo remolcó hacia la bocana. Sin embargo, el buque, una mole de 10.000 toneladas, según contaba Diario de Ibiza, que había arribado a la isla el 20 de enero, quedó encallado junto al faro del malecón. Eran las 6 de la mañana y la explosión del combustible aún se veía como una posibilidad real.

Al amanecer del día siguiente, el remolcador de Salinera volvió a intentar sacar el ‘Floran’ sin conseguirlo. Y, ya por la tarde, llegó a la isla el remolcador ‘RR 20’, de la Marina de Guerra y con base en Cartagena, para desencallarlo y que el tráfico de embarcaciones pudiera reanudarse.

La ciudad entera estuvo pendiente del ‘Floran’ y en el puerto se congregaron todas las autoridades. Diario de Ibiza, en su edición del domingo, 26 de enero de 1964, cita al delegado del Gobierno, comandante militar, alcalde, juez de instrucción, ayudante militar de Marina, comisario de Policía, capitán y teniente de la Guardia Civil, jefes de la Policía Armada y Municipal y jefe de Cruz Roja. Mención especial, ante todo aquel despliegue, merece la intervención de Eugenio Seguí, que fue quien cortó la cadena del ancla con un soplete para que el remolcador pudiera alejar el barco de la zona habitada.

El desastre del ‘Floran’ provocó que se oyeran en la ciudad de madrugada las campanas de la iglesia de Sant Elm avisando del peligro, ‘a repique de fuego’. En el año 1964 pervivía la antigua costumbre de emplear las campanas para advertir a la población del peligro o de que había ocurrido alguna desgracia, como fue el caso, en 1913, del naufragio del ‘Vapor Mallorca’ en Santa Eulària. La madrugada del 25 de enero de 1964 en la que se produjo una explosión en un barco en pleno puerto, muchos vecinos de la ciudad nunca habían sido despertados por el repique de campanas avisando de una tragedia, pero supieron, sin necesidad de explicaciones, que no podía ser señal de nada bueno. No hay que olvidar que, además del susto, tres hombres murieron a consecuencia del accidente, ya que el contramaestre de máquinas, Nikolaos Drukolas, falleció en el hospital un días después de la explosión.

Y, por cierto, los redactores de Diario de Ibiza (o al menos uno de ellos) estaban redactando la noticia a las cuatro y media de la madrugada, y el periódico se cerró y se imprimió cuando se pudo. Hoy sería impensable que a un periodista le dejaran margen para trabajar a esas horas intempestivas con vistas a la edición del día. Y estaría en el puerto (y sólo quizás) para escribir la noticia ya al día siguiente. “A la hora que redactamos estas líneas 4’30 de la madrugada, continúa el fuego en la sala de máquinas, y muchos de los tripulantes sacan sus maletas y objetos personales ante el temor que las llamas alcancen a los depósitos de petróleo”.

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo a menudo con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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