El síndrome del robo de Norrmalmstorg

sindrome-estocolmo-robo-banco[1]Debe ser el síndrome más conocido del mundo. Y los hechos que le dieron nombre ocurrieron hoy hace 40 años, en Estocolmo, concretamente en la Plaza Norrmalmstorg de la capital sueca. Seguro que muchos se han preguntado por qué tal ciudad da nombre al vínculo emocional que puede nacer entre víctima y verdugo, porque si bien se trata del síndrome más popular que existe, no todos conocen su origen.

Fue el 23 de agosto de 1973. Jan-Erik Olsson entró en la sucursal del Kreditbanken de la citada plaza armado y al grito de ‘¡La fiesta acaba de empezar!’ Hirió a dos guardias, se hizo con cuatro empleados como rehenes y logró que le llevaran hasta allí a un cómplice, Clark Olofsson, que estaba en prisión. El curioso atraco no salió muy bien que digamos, la cosa se les fue un poco de las manos y acabaron todos en una complicada situación que se prolongó en seis días de negociaciones entre asaltantes y Policía. Una situación que sólo podía acabar en rendición. Durante esos seis días, los rehenes lograron establecer con sus captores un curioso vínculo de cooperación y temor que el psiquiatra Nils Bejerot, que colaboraba con la Policía, no tardó en calificar de síndrome. Una relación tanto más curiosa cuanto los ladrones amenazaron de muerte a los rehenes y llegaron a colocarlos en fila, con sogas al cuello y junto a las puertas, para evitar que los policías usaran gases lacrimógenos. Y, a pesar de todo, esos rehenes salieron del atolladero  asegurando que se habían sentido menos amenazados por sus captores que por las acciones de la Policía que finalmente los rescató. El discurso era, más o menos, que Olsson y Olofsson eran más las víctimas de una sociedad enferma que unos malos realmente malos. Olsson, condenado a diez años de cárcel, recibió en prisión centenares de cartas de admiradoras y, finalmente, se casó con una de ellas.

Así nacía el síndrome de Estocolmo, cuyo uso para definir el vínculo agresor-víctima se extendió un año después con el secuestro de Patricia Hearst por parte del Ejército Simbiótico de Liberación. ¿Quién no conoce esa foto en la que se ve a la secuestrada, arma en mano, participando en el atraco a un banco junto a sus captores? Sus abogados fueron los primeros en alegar ante los tribunales el síndrome de Estocolmo para intentar evitar una condena por robo, aunque no funcionó y la nieta del editor Randolph Hearst acabó en la cárcel.

Del curioso mecanismo de adaptación al que da nombre el síndrome se han producido notables ejemplos a lo largo de estos 40 años y en España lo hemos visto en secuestrados por ETA. Hoy se considera que esa vinculación lo es de dependencia y está relacionada con la inseguridad y la debilidad. Las personas más necesitadas de figuras de autoridad y más proclives a las relaciones de dependencia son también más propensas a padecer un síndrome de Estocolmo enfrentadas a la situación que pueda propiciarlo. Es, a menor escala, lo que se produce en las novatadas en colegios mayores, universidades y cuarteles… Los menos dependientes, los más fuertes y los que no necesitan establecer vínculos de dependencia para introducirse en un grupo como puede ser el de los universitarios tienden a negarse con mayor énfasis a pasar por las novatadas, también son menos proclives a caer en relaciones de pareja abusivas, por ejemplo… Y tú, ¿eras de los que se prestaban a las novatadas o eras de los insubordinados?

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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