La perversión del caso Bretón

El principio de que los juiciosel-matrimoni-de-ruth-y-jose_MDSVID20121019_0177_11[1] sean públicos no está pensado precisamente para que los medios de comunicación los conviertan en espectáculo. El principio de publicidad no sólo está pensado  para satisfacer la libertad de expresión, aunque haya tantos cunado-Breton-dijo-guardada-Ruth_MDSVID20130621_0069_7[1]periodistas (o intentos de periodista) que crean que esa es la ley que rige el mundo. Para empezar, el principio de publicidad está inventado para garantizar el derecho de defensa al tiempo que se fortalece la confianza de la opinión pública en el sistema judicial. O sea, un juicio es público como garantía de que se imparte justicia al acusado con la posibilidad de que la opinión pública pueda ‘fiscalizar’ el proceso, lo que suele hacerse a través de los medios de comunicación. Y no hay que olvidar, tampoco, que el juicio público contribuye a la prevención al trasmitir el mensaje de la vigencia de las normas penales.

Y con todo ello, que suena algo técnico, lo que vengo a decir, en definitiva, es que el derecho a la publicidad del juicio no está concebido para que los medios nos den un espectáculo tan infame como el que están dando en el caso Bretón. Una vez más. Un caso más. Que algo sea público no implica, necesariamente, que se tenga que publicar todo, lo que significa que no todo el juicio debería ser objeto de interés ni, muchísimo menos, abrir telediarios. ¿Qué nos aporta saber que la hermana de no sé quien tiene un trastorno bipolar o que otro familiar se emborracha? Porque eso hemos podido escucharlo estos días de juicio por boca de algunos testigos.

Y nos podemos detener en el caso de la mujer supuestamente bipolar, ¿de verdad la publicidad del juicio debe justificar que toda España haya podido saber que ella, que no es, desde luego, la acusada, tiene un trastorno mental? No es que haya que avergonzarse de ser bipolar (pues anda que no tengo yo amigas estupendas maníaco-depresivas, y mucho) pero tiene todo el derecho de ocultarlo si lo desea sin que venga ningún periodista con banderas de libertad de expresión y la exponga al amplio público sólo porque la información está ahí y es pública. Y éste es sólo el ejemplo que yo he escogido, pero han sido muchos a lo largo de dos semanas y en muchos medios de comunicación.

Ya ni entro en todos los debates supuestamente serios a los que hemos tenido que asistir, con tantos expertos intentando desmontar teorías y haciendo perfiles mucho más allá no sólo de sus conocimientos en la materia sino también de sus conocimientos del propio caso, ni en las controversias ficticias que crean algunos de esos expertos. Pero espero no ser la única que considera innecesario e inmoral que los medios, además de destripar al acusado y sus circunstancias, no duden en hacer lo mismo con todo cuanto rodea el caso. Escudados en la libertad de expresión. Y lo digo como periodista de sucesos que se ha pasado media vida buscando equilibrios entre interés criminológico, el interés periodístico y lo que llamamos el factor humano. Y siempre lo he tenido claro, yo tengo que vender la información, pero en una sección de sucesos juego con ventaja porque es una mercancía que se vende bien sola, así que amarillearla de más y pasarse sacando el llanto de las familias lo único que demuestra es la incapacidad del periodista de vender su información de una manera honesta y de conseguir los datos que sí valen la pena. Si no sabes hacer periodismo de verdad ni hablar con propiedad de una investigación policial acabas destacando, en un pie de foto, una mancha de sangre en el suelo de una ambulancia o recreándote en el llanto de una madre que llora a sus hijos asesinados.

José Bretón está siendo juzgado por el asesinato de sus dos hijos, Ruth y José, no lo olvidemos. Y ya es suficientemente duro para que, encima, los medios se recreen en ello y lo usen de excusa para mostrarnos sus miserias.

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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Una respuesta a La perversión del caso Bretón

  1. paco dijo:

    ¿Como es posible que una perito forense en el momento de la inspección de la hogera haga un aparte con el acusado [José Bretón] hablando a escondidas detrás de un naranjo? Porque digo yo que no estarían besándose.Le indicaría ella lo de los huesos de animales.Por otra parte atentos a la hermana de el;la maldad personificada.Pudiste matar a ella José pero a los niños……

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