Psicópatas en la política

DSC_0655Un psicólogo de Cambridge ha elaborado una lista de los diez oficios y profesiones perfectos para psicópatas en la que, para mi sorpresa, no ha incluido la política. Y es que este tema ya me lo había planteado yo alguna vez y, al hacerlo, siempre supe que en mi lista de trabajos perfectos para un psicópata estaría, y quizás en primer lugar, la política, así que creo que es el momento de analizar por qué.

Para empezar, y para los legos en la materia, debo explicar que los psicópatas no se convierten todos en asesinos en serie, que la mayoría no matará jamás pero que sí es probable que prácticamente todos se conviertan en buenos timadores, estafadores, manipuladores y defraudadores… ¿A qué ya veis por dónde voy? Un psicópata es un ser narcisista al que sólo mueve su propio interés porque, entre otras cuestiones, no es capaz de sentir las preocupaciones y emociones del resto del elenco humano. Es decir, el psicópata, mentiroso, ambicioso y ególatra, no tiene empatía, pero, entendámonos, sí es capaz de imitarla… Carece de vergüenza y remordimientos, pero sabe cómo funciona, así que también puede imitar esos sentimientos y los usará para manipular. Y muchos de ellos, de los políticos psicópatas, realizan esa imitación de los sentimientos cuando están en campaña y mesan los cabellos de un niño en el mercado, por ejemplo, o cuando afirman estar muy compungidos por una catástrofe y luego te enteras de que pasaron la crisis en un spa o de crucero por el Caribe. Hay que entenderlo, si esos políticos son psicópatas (y no digo que todos los sean) no pueden sentir el desconsuelo ni la consternación de los demás. Pobres.

No todos los psicópatas son delincuentes que tanto les da un robo que un asalto con rehenes. Hay un tipo de psicópata integrado, o también corporativo, que resulta hasta carismático, tiene cierto don de palabra, es agradable, simpático (yo nunca me fío de los simpáticos) y educado. Igual al principio te resulta un encanto, pero es superficial, vanidoso y su aire de superioridad puede llegar a agotarte. Sus fines serán poder, dinero y status… ¿Qué mejor sector que la política para tales objetivos? Seguro que a todos se os ocurren buenos ejemplos de acciones y actitudes que podrían considerarse psicopáticas.

La política es un sector en el que se puede medrar, donde se puede confabular y donde se puede ganar dinero. Y además es un sector que confiere poder; hay que entender que no todos los psicópatas son seres de sutil inteligencia como Aníbal Lecter y que muchos son casi analfabetos de pueblo que con ser concejales, por ejemplo, ya es suficiente para ellos. Ese poder de pueblo es la medida de sus limitaciones.

Los psicópatas no se responsabilizan jamás de sus acciones. Es decir, si son políticos no dimitirán ni a tiros y es probable que ni siquiera entiendan por qué les pedimos que lo hagan. Y, además, si es posible , echarán la culpa a otro; ¿os suena aquello de la herencia recibida y el ‘y tú más’?

Hay otro detalle. No sé a vosotros, pero a  mí siempre me llama la atención que tantos políticos pillados en corruptelas sean capaces de salir a la calle sin ningún tipo de vergüenza y enarbolando sonrisas. Es fascinante. Pero es que los psicópatas carecen también de vergüenza. Y, curiosamente, ahí ya ni la imitan; hay que mantener la fachada del simpático con estatus.

No pretendo que todo el mundo sea tan suspicaz y desconfiado como yo, pero confieso que en muchas ocasiones, cuando algunos políticos salen a mentir y engañar con tal facilidad, a manipular, a justificar lo injustificable, pienso ¿ese será un psicópata? Y le hago un perfil.

También hay que decir, por otra parte, que es curioso que el psicópata actúe en grupo, pero esa parte ya la analizaré otro día. Y no vayáis por ahí viendo un psicópata en cada político, por favor, que luego me la cargo yo…

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En 2014 se publicó 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', un libro dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín. Y en 2016 se edita el libro 'Sa Penya blues. El crimen del minusválido', en el que el asesinato de un paralítico sirve de pretexto para adentrarse en el submundo de las drogas en el barrio de sa Penya.
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2 respuestas a Psicópatas en la política

  1. Desde que me dio por aplicar el PCL-R a personas conocidas, veo rasgos psicopáticos en muchas!! El psicópata socializado no sólo está en la política (que hay muchos) sino en directores de bancos o cajas, el compañero de la oficina que te acaba cargando las culpas de todo, etc.

    • ya. y seguro q tampoco debe ser muy sano ir por la vida buscando psicópatas ;)… de todas formas, artículos como ste, lo reconozco, conllevan también cierto riesgo d provocar confusión entre el simple cabrón y el psicópata… la mayoría de esos banqueros o compañeros de oficina no llega a psicópata; cuestión de grado, en cierta forma…

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