Reabierto el crimen de Sant Agustí, doce años después

Cristina Amanda Tur (CAT).- A pesar de que la Guardia Civil lo solicitó en su día a través de Interpol, la Policía alemana nunca llegó a intervenir las dos armas que poseía en Alemania el sospechoso de haber matado de dos tiros a Jens Martin el 28 de agosto de 2000, en el camino de Can Fandas, en Sant Agustí (Ibiza). Una de esas armas, un revólver Smith & Wesson .357 es compatible con el proyectil recuperado en su momento y que se conserva en los laboratorios del instituto armado en Madrid. Los investigadores, doce años después, consideran que no pueden dar por perdido el caso sin realizar un último intento de que la Policía alemana coopere. Y, por ello, han solicitado a la juez del juzgado número 1 de Eivissa que reclame, por comisión rogatoria, la localización y entrega de una carabina del 22 y del citado revólver Smith & Wesson para poder realizar las pruebas de Balística comparativa. Tras el crimen, y  cuando fue interrogado en el transcurso de la investigación, el sospechoso confesó que tenía dos armas de fuego, pero aseguró que las dos estaban en Alemania. Su madre debía entregarlas a los agentes alemanes, a los que se facilitó todo el informe del caso, pero las armas nunca han llegado a España.

Jens Martin fue tiroteado cuando regresaba a su casa de madrugada tras haber disfrutado de las fiestas del pueblo de Sant Agustí, que celebraba el día de su patrón con un concierto. Su cadáver, junto al ciclomotor que conducía, fue hallado a 300 metros de su casa, no lejos del pueblo y cerca de Colinas Aníbal. En principio, parecía un atropello con fuga, pero los agentes del destacamento de Tráfico que fueron avisados en primer lugar descubrieron que el cuerpo tenía tres agujeros de bala, tres heridas de arma de fuego que posteriormente se comprobó que podrían haber sido causadas por dos disparos (una bala le atravesó el pecho y otra pasó primero por un brazo antes de encajarse en la nuca). La hipótesis es que alguien siguió a Jens Martin mientras éste se dirigía desde Sant Agustí a su casa, lo arrolló con el coche y, posteriormente, bajó de él para pegar dos tiros a la víctima en el suelo. El informe de la autopsia confirmó que Martin podría haber muerto entre las tres y las cuatro de la madrugada, poco después de que abandonara la plaza del pueblo, según confirmaron varios testigos.

Uno de esos testigos fue el que apuntó al sospechoso, un hombre que poseía un coche descapotable y al que había visto discutir con Martin la misma noche de los hechos. Este sospechoso fue finalmente identificado como Uwe K, también de nacionalidad alemana y que entonces tenía 56 años. Uwe fue detenido y puesto a disposición judicial a mediados de septiembre, el mismo día en el que las cenizas de Jens Martin eran esparcidas en Cala Tarida, pero la juez que instruía la causa lo dejó en libertad porque no consideró que hubiera pruebas suficientes para un proceso. La esposa de Uwe también fue inicialmente detenida e interrogada porque se sospechaba que Uwe había matado a Jens por celos y que ella conocía el crimen.

El alemán detenido reconoció tener armas, aunque estaban en Alemania. Y ante la posibilidad de que hubiera usado su revólver para matar a su compatriota y luego hubiera enviado el Smith & Wesson a su país, se buscó la ayuda alemana a través de la Interpol, pero, por circunstancias que se desconocen, las armas no fueron intervenidas. Nunca pudo comprobarse si ese revólver había disparado el proyectil en poder de la Guardia Civil; el calibre 357 es del mismo tamaño que el .38, por lo que una .357 Magnum de S&W puede disparar igualmente balas del .38, mucho más comunes. Ahora hay otra oportunidad de resolver el caso o, al menos, de no dejar un cabo suelto. Si la petición de la Policía Judicial de la Guardia Civil prospera, los policías alemanes también tendrán que rescatar el caso y comprobar si el arma aún puede ser localizada para que los laboratorio del Instituto armado puedan realizar las pruebas de Balística.

(Publicado en Diario de Ibiza. 10 de septiembre de 2012)

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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