Drogas, ¿qué si no?

Cristina Amanda Tur-. El título del reportaje es la contestación que un agente de la Policía Judicial del Cuerpo Nacional de Policía ofrece siempre que le preguntan hasta dónde conduce una investigación relacionada con la delincuencia organizada. Y es que, al final, la criminalidad en un lugar como las islas, y más allá de la corrupción política, se resume en la droga (o, al menos, siempre está presente). Las operaciones antidroga son así algo ya habitual, casi cotidiano, en Ibiza.

Empezamos con la Operación Dragone. Destaca de esta investigación del EDOA de la Guardia Civil la discordancia existente entre la importancia que los agentes otorgan al caso –a la implicación de sus detenidos en el tráfico de drogas y sus conexiones con la Camorra– y la que le ha concedido la Fiscalía. Y es que el principal sospechoso de la trama, el genovés por el cual se inició la investigación y se contactó con la Policía italiana, está en libertad porque el fiscal que lleva el asunto consideró que no existían suficientes indicios para pedir prisión, y eso aunque un juez sí había estimado que los había para solicitar una orden internacional de búsqueda.

Davide D., este sospechoso, escapó de la encerrona el día en el que se produjeron las detenciones, el 31 de agosto, y decidió entregarse en el cuartel casi dos meses después, cuando la Polizia di Stato lo estaba buscando ya en Italia. El genovés quedó en libertad, aunque con cargos. Y hoy los negocios de La Marina con los que se relaciona y que fueron registrados en el transcurso de la operación siguen abiertos: una pizzeria, un restaurante italiano, uno de sushi y un bar de zumos.

La denominada Operación Dragone se inició a principios del verano. En junio, representantes de la Policía Judicial de la Guardia Civil de las islas se reunieron en Roma con agentes de la Polizia di Stato para crear un equipo conjunto, un blitz anti-Camorra, y poner sobre la mesa la información de la que ambos Cuerpos dispusieran y que pudiera ayudar al EDOA ibicenco a desarticular la banda sobre la que en aquellos momentos estaban recopilando datos. Se gestaba así la Operación Dragone, que supuso 60 detenidos, sobre todo genoveses y napolitanos y de los que, finalmente, solo 33 pasaron a disposición judicial, y la aprehensión de diversas cantidades de droga, dinero y vehículos. La operación sigue con indagaciones por blanqueo de capitales en España, mientras que la Polizia di Stato aprovecha lo obtenido por los agentes de la Guardia Civil para continuar tirando del hilo y sacar las relaciones de los arrestados con bandas delincuenciales de su país. Los policías italianos consideran que algunos de los napolitanos detenidos mantienen vínculos con clanes de la Camorra.

Y la operación se llevó a cabo solo una semana después de que el Equipo de Huidos de la Justicia de la Guardia Civil detuviera en Estepona a Salvatore D’Avino, del clan Giuliano de Nápoles. A la Camorra, asegura la Policía, le gusta España, sobre todo porque zonas como Ibiza y la Costa del Sol son buenos mercados para las drogas con las que trabajan. La Camorra, de Campania, y la N’Drangheta, calabresa, son hoy las mafias europeas más fuertes en el narcotráfico, después de que los sicilianos perdieran la confianza de los proveedores de cocaína colombianos cuando se produjo el fenómeno del ‘pentitismo’, la cadena de arrepentidos que decidieron colaborar con la Justicia sobre todo ya en los 90. La investigación del EDOA, cuya instrucción está en manos del juzgado número 4, ha puesto de nuevo de relieve la importancia de Ibiza como objetivo italiano.

Y más allá de Dragone, las operaciones contra el tráfico de drogas han sido continuas. Sin restarle importancia a ninguna, destacamos la que coincidió casi en el tiempo con Dragone, y que fue llamada Operación Rula (como vulgarmente se conoce a las pastillas). En este caso, centrado en Sant Josep y en Sant Antoni, fueron detenidos nueve británicos, tres irlandeses y un polaco que vendían droga en las proximidades de las discotecas. En este caso, las cantidades de droga decomisadas fueron mayores que en Dragone, pero hay que aprender a no valorar las investigaciones solo por la cantidad de droga que se saca de ellas; los agentes se incautaron de cuatro kilos de cocaína, 3.600 pastillas de éxtasis, cinco kilos de cristal, 53 gramos de hachís y 300 dosis de anabolizantes. Las pastillas presentaban una estrella de cinco puntas, las que podían haber causado la muerte de una británica en julio. Era una banda de las que solo abrían negocio en verano.

Ya en octubre, el Cuerpo Nacional de Policía detenía a cuatro miembros de una banda asentada en la isla que intentaba introducir 40 kilos de cocaína ocultos en maquinaria hidráulica para el desllantado de neumáticos, enviada desde Argentina. Y a principios de noviembre, en una investigación iniciada en Ibiza, la Policía intervino en Valencia unos 200 kilos de cocaína camuflados en un cargamento de alcachofas y procedentes de Colombia.

La Guardia Civil también regresó este año a “hacer limpieza” a Formentera. Si en 2010, en la Operación Tristón, fueron detenidas 25 personas y las conexiones le costaron el puesto al vicepresidente del Consell Insular, en 2011 se llevó a cabo otra operación en marzo (Bolonia), y en mayo (Operación Qué sabe nadie) se ataban algunos cabos de las otras dos y se llegaba hasta los últimos distribuidores.

REAPARECE LA PMMA DE LOS 80

Este año ha reaparecido en Ibiza un derivado de las anfetaminas al que, desde el verano pasado, se atribuyen muertes en países como Noruega, Holanda y Dinamarca. La sustancia, la PMMA, se ha encontrado en muestras de pastillas vendidas como ‘drogas legales’ y que se comercializan en internet con el nombre de ‘Doves red’. “Tenemos noticias de que se está distribuyendo en Ibiza y es muy peligrosa”. Lo aseguraba en julio el Plan Nacional sobre Drogas y fue Energy Control la que dio la voz de alarma después de que en sus laboratorios se detectara que algunas muestras procedentes de las islas contenían Parametoximetanfetamina (PMMA), que es, junto a su variante PMA, la más peligrosa de las drogas de síntesis aparecidas en el mercado como derivados de las anfetaminas y metanfetaminas. Esta droga existe desde los 80, y, por las siglas y por la zona en la que se detectó por primera vez, es conocida como Palma de Mallorca metanfetamina. Fue incluida en las listas de sustancias ilegales en 2002.

Además, en mayo, el EDOA intervino 13 litros de ayahuasca, uno de los alijos más grandes de España de este brebaje alucinógeno, usado en rituales tribales y con principios activos incluidos en las listas de drogas.

LA ESTRELLA DE LA MUERTE

 “Hola a todos, mañana voy a Ibiza. Después de leer las noticias que todos sabemos voy un poco rallao, la verdad. Normalmente me llevo mis cosas de mi dealer de confianza, pero esta vez me ha fallado y tendré que buscarme la vida por ahí, cosa que no me hace mucha ilusión. Mi pregunta es que si alguien ha estado ahí este año y puede informarme un poco de como esta la cosa se lo agradecería” En el foro de Energy Control hace cinco meses podía leerse esta entrada. Literal.

Y el caso al que hace referencia es la muerte de Jodie Nieman, una joven británica que consumió éxtasis en la madrugada del 13 de julio en Space y que ya llegó cadáver al hospital. Ya había datos que apuntaban a la posibilidad de una partida de droga peligrosa, porque, en noches anteriores, el servicio de Urgencias del hospital había atendido a jóvenes intoxicados por consumo de pastillas. Y si bien eso no es extraño en la isla, sí eran poco usuales los elevados niveles de taquicardia que presentaban, el tiempo que tardaban en recuperarse y la intensidad de los brotes psicóticos y las alucinaciones más organizadas que manifestaban algunos pacientes. La sospechosa de estos casos fue identificada como una pastilla rosada con una estrella de cinco puntas. Primero se detectó en Platja d’en Bossa, pero tras la muerte de Jodie aún se comprobó que se estaba vendiendo en Sant Antoni. Posteriormente, en la Operación Rula, la Guardia Civil intervino pastillas de este tipo, conocidas como Pink Rock Star.

OTRA FORMA DE DERROCHAR

La teoría suele ser mucho mejor que la práctica. Ese es el caso de la Ley del Fondo de Bienes Decomisados por Tráfico Ilegal de Drogas, que valió a España las felicitaciones de la comunidad internacional pero cuyos fallos merman su efectividad. Uno de los ejemplos más visibles es el del ‘Tatibat’, un catamarán de lujo de 15 metros de eslora que se ha echado a perder en el puerto de Sant Antoni en lugar de ser vendido o subastado para financiar la lucha contra el narcotráfico y las toxicomanías. El ‘Tatibat’ fue intervenido en septiembre de 2006 y transportaba más de 2.000 kilos de cocaína. Estaba valorado en más de 600.000 euros. Quienes lo usaban ya han sido condenados, y el Tribunal Supremo ratificó la condena.

DROGAS MAQUETADA

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En 2014 se publicó 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', un libro dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín. Y en 2016 se edita el libro 'Sa Penya blues. El crimen del minusválido', en el que el asesinato de un paralítico sirve de pretexto para adentrarse en el submundo de las drogas en el barrio de sa Penya.
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