La mafia del cole

Llevar por primera vez al cole a mi sobrina de tres años está resultando una odisea que estamos viviendo la familia en pleno, que creo que para el desembarco aliado en Sicilia se produjeron menos horas de negociación, aunque, eso sí, allí negociaron con la Mafia y aquí… Bueno, aquí la cosa tampoco es muy distinta que digamos… Encontrar colegio ya fue una aventura, porque, digan lo que digan en Educación, no hay Cristo que pueda escoger el colegio al que deseas llevar a la criatura. O sí, pero yo no conozco a esos pocos afortunados.

Pero es que luego hay mucho más, y a mi hermano hasta le supone un mundo rellenar los cuestionarios para padres, esos en los que –qué gracia– te preguntan ¿por qué habéis elegido este centro para vuestro hijo?como si hubiéramos podido elegir nada…

Luego está cuando te dedicas a comprar todo lo que hace falta, ¿todo esto necesita una niña de tres años?, y no te queda otra que pagar 70 euros, para empezar, por tres carpetitas ridículas con unos cuantos dibujos infantiles, unos números grandes y unas cuantas cosas así… Recordemos que la niña, Paulinha, tiene sólo tres años. Le va a durar un suspiro. Una chorrada de 70 euros que yo en media hora y con mis pinturas le podría haber preparado más chuli y más barata. Pero hay que comprarlo porque la mafia del cole es así… y es obligatorio. Peor que el pizzo, vamos…  Y los libreros, encima, se atreven a quejarse de los planes para reciclar los libros de texto… Sí, claro. Evidentemente, el reciclaje les perjudica, pero teniendo en cuenta el coste de los libros –lo de la carpetita os juro que es de juzgado de guardia– y los monopolios que hay montados en torno al negocio más valdría que se callaran y no crisparan más a los padres, que bastante tienen ya…

Y ahora viene lo del babero, porque, aunque en el cole no llevan uniforme, tiene que tener unas características muy concretas… En fin, que al final hay que comprarlo donde te dicen. Seguro que ese es otro caso de comisiones… Uf. Y a estas alturas, mi hermano ya me quiere regalar a la niña. Ni hablar, que yo ya tengo mis gastos.

Y sigue rellenando el formulario y yo le voy proponiendo contestaciones, respuestas con las que, además, quizás podremos comprobar si luego se lo leen. Más allá de la profesión de los padres y si están separados o no, y de si el parto fue bien ¿???, los profes quieren saber si pegan a la niña. Mi hermano se parte de risa, claro, y yo le digo que ponga ‘No, es ella la que nos pega a nosotros’. O que ponga directamente que sí, a ver si envían antes al psicólogo o a la Policía…

¿Razonáis con ella cuando se porta mal? Sí, vaya, el otro día tiró un papel al suelo, le he explicado la situación de los bosques del Amazonas y ella me ha contestado: Vale. ¿Tiene algún problema lingüístico? Sí, canta las canciones en japonés de los malditos dibujos animados que echan en Clan TV. ¿Ha ido a la guardería? Dos días, los que aguantaron la madre, ella y los de la guardería en cuestión. ¿Sabe desvertirse sola? En cuanto ve una piscina o un safareig es como cuando Superman se quita el traje de Clark Kent; no te da tiempo a verlo. Y otra buena, preguntan si le damos “algo de dinero” para premiarla cuando se porta bien. Sí, por supuesto, para que pueda salir un rato el fin de semana con los amiguetes…  ¡Ah! y quieren saber si es cuidadosa con el material, ¿con qué material? ¿hay algún niño de tres años cuidadoso con cualquier material?… Al final te preguntan: ¿qué esperáis del centro? Y ahora sí, ya en serio, esperamos que al menos nos la devuelvan sana y salva todos los días, que no se le caiga encima ningún trozo de techo de las obras que no han sido capaces de finalizar en verano ni le arree algún matón de patio (harto improbable, porque la niña es de armas tomar) y, si es posible, que aprenda alguna cosilla mientras intenta sobrevivir al caos escolar.

(Este artículo ya se publicó el año pasado en Prensa Pitiusa, pero me apetecía volver a publicarlo, en vista que la situación sigue siendo igual… )

y aquí el enlace a otro sobre el colegio y sus cosas

https://territoriocat.wordpress.com/2010/12/16/costureras-por-instintos/

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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