La guardia de Neptuno

 

Cristina Amanda Tur (CAT).- Los cuatro agentes de la Guardia Civil del Mar comisionados en las Pitiüses para la operación verano están a punto de finalizar su trabajo, que este año acaba en agosto. Sin embargo, ante la demanda de los servicios de inspección de pesca y la petición de ayuda del Consell de Formentera para controlar los fondeos sobre las zonas donde existen praderas de posidonia, los agentes han pedido a la base del Servicio Marítimo en Balears que estudie la posibilidad de ampliar su estancia en Eivissa y Formentera al menos los primeros días de septiembre, cuando se levanta la veda del raor y se espera que la afluencia de embarcaciones en el litoral sea aún importante.

Estos días, además, los agentes comisionados en Eivissa disfrutan de la patrullera estrella de Balears, la Río Gállego, una embarcación de veinte metros de eslora que tiene su base en Porto Pí y que está equipada con cámaras que pueden grabar y un potente radar para detectar pateras o barcos cargados de droga. Los agentes imponen entre seis y ocho denuncias al día por fondear en zona prohibida, no llevar la documentación en regla o incumplir las normas de seguridad, “aunque se advierte mucho más que se multa”, asegura el patrón del barco, que concreta que la mayor parte de las denuncias se cursan por no respetar las zonas de baño y fondear a menos de 200 metros de la costa.

“Nosotros estamos tanto para ayudarte el día en el que se abre una vía de agua en tu barco como para denunciarte, días después, cuando estás fondeado en zona de baño y llevas exceso de pasajeros o no llevas salvavidas”. Así explica uno de los agentes, con un ejemplo real, como es la Guardia Civil del Mar (oficialmente Servicio Marítimo de la Guardia Civil). Un concepto aplicable, en realidad, al instituto armado en general.

Este verano, el equipo en comisión en las Pitiüses se ha reducido, y si el año pasado disponíamos de seis agentes que estuvieron en las islas durante los meses de julio, agosto y septiembre, este verano hay cuatro guardias civiles (un patrón y tres mecánicos marineros) para los que la operación verano acaba, en principio, en agosto. El Consell de Formentera considera importante su cooperación en la vigilancia de los fondeos en las zonas donde las anclas pueden destruir praderas de posidonia. De hecho, los agentes, en colaboración con el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS), que también pertenece al Servicio Marítimo de la Guardia Civil, han incrementado estos días los controles y denuncias por fondeos irregulares en zonas protegidas.

Sin embargo, estos días, los agentes están dedicando buena parte de su jornada laboral a la búsqueda del buceador desaparecido el pasado 20 de agosto.

Y aunque los agentes comisionados en Eivissa disponen durante unas jornadas especiales de la patrullera Río Gállego, la embarcación con la que habitualmente trabajan, denominada simplemente S-16, es una patrullera auxiliar de apenas doce metros de eslora que, sin embargo, en algunos casos resulta más práctica que la grande, ya que puede acceder a lugares donde la Río Gállego no puede y con ella es más fácil abarloarse a otros barcos. Además, hay que tener en cuenta que el Servicio Marítimo en Balears, aunque tenga base en Mallorca, pertenece a todo el archipiélago, así que las visitas de la patrullera no son raras en las Pitiüses, aunque no se cuente todo el año con una comisión.

El SIVE

El Río Gállego cuenta con modernos medios para detectar la presencia de barcas de inmigrantes (este año se han detectado dos, procedentes de Argelia, al sur de Cabrera) y de embarcaciones cargadas de droga. Y funciona en contacto directo con el Servicio Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE), centralizado en Palma y que cuenta con torres con radares y cámaras en distintos puntos del litoral balear (una de ellas se encuentra en la costa de Sant Josep). En el nuevo cuartel de la Guardia Civil en Can Sifre, el SIVE dispone de una oficina, pero, de momento, las pantallas se controlan desde Palma (aunque en alguna ocasión se solicite a algún guardia que las compruebe). Y si se detecta un barco que, por sus características, velocidad o número elevado de motores para su tamaño, es sospechoso de transportar droga, los técnicos del SIVE pasan inmediatamente la información a los distintos equipos que puedan intervenir, incluyendo el helicóptero.

La Guardia Civil es la única fuerza de seguridad del Estado con competencias en el mar, con la colaboración del Servicio de Vigilancia Aduanera, y aunque el control de la inmigración y del tráfico de drogas por vía marítima son los servicios más espectaculares de este equipo que acaba de cumplir veinte años de existencia, su trabajo incluye el auxilio de embarcaciones, la custodia de puertos y costas, la inspección de embarcaciones y la conservación de la naturaleza y el medio ambiente. Estos agentes ejercen también un control sobre los barcos pesqueros y vigilan que los pescadores no salgan al mar antes de las cuatro de la mañana y regresen no más tarde de las 16.00 horas. “Este año, además, se están robando lanchas auxiliares de las grandes embarcaciones y nosotros también vigilamos para que no ocurra”, añaden.

http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2011/08/29/guardia-civil-mar-pide-quedarse-tiempo/503616.html

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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