Rescatadas de la prostitución

 Cristina Amanda Tur (CAT).- En un total de seis investigaciones llevadas a cabo este año, la Unidad contra Redes de Inmigración y Falsificación ha rescatado en Ibiza a ocho mujeres víctimas de trata de seres humanos. Un número elevado si se tiene en cuenta la dificultad de que esas víctimas denuncien su situación. Entre los casos más graves, el de una mujer que huyó de la casa en la que la tenían encerrada y llegó al aeropuerto, donde denunció lo sucedido, y el de una menor obligada a ejercer la prostitución en un local del barrio de ses Figueretes.

Si la lucha contra la delincuencia siempre lleva a los rincones más negros del alma humana, la UCRIF se dedica a algunos de los aspectos más sordidos de la criminalidad, en el que multitud de delitos van conexos y en el que no es raro que se intente comprar a los agentes, por lo que la integridad debe ser una de las características destacables de los miembros del grupo. Como suele decirse, alguien tiene que hacer el trabajo sucio. Y, como a los agentes de la unidad les gusta señalar, son un grupo selecto para unas cosas selectas. En la UCRIF de Ibiza, equipo del Cuerpo Nacional de Policía, trabajan seis agentes, y uno de ellos es una mujer.

Si entre 2005 y el año 2006, los policías rescataron a cinco o seis mujeres (y alguna de ellas, menor de edad) de las redes de la prostitución, hoy, con la reforma del Código Penal, que en su artículo 177bis recoge ya expresamente la trata de seres humanos, la situación de la esclavitud ha cobrado relevancia y los miembros de la UCRIF ya han rescatado este año a ocho mujeres esclavizadas (en seis investigaciones distintas) y se dedican a llevar a cabo su particular campaña para que las personas atrapadas en la red sepan cómo salir de la prostitución. Realizan controles periódicos en locales y reparten de vez en cuando folletos (sobre todo en portugués y rumano) en los que se señala que “una sociedad democrática no puede ser cómplice del tráfico de seres humanos” y que “ninguna persona puede ser tratada como mercancía”. Esa es la teoría, muy lejos de la práctica a juzgar por el trabajo que realiza la UCRIF, que revela que las redes criminales de la prostitución están instaladas en la isla y que ‘negocian’ sobre todo con mujeres rumanas y, en segundo lugar, brasileñas. Las primeras suelen trabajar siempre para proxenetas, que muchas veces son sus propios novios, pero las segundas son las que más trabajan por cuenta ajena; “ellas dicen que trabajan para su familia”.

Mantener un control, “y una tensión”, permanente es fundamental. “No se puede permitir la sensación de impunidad de los locales”, explica el inspector jefe de la unidad, “tienen que saber que todos los meses recibirán una o dos visitas de la Policía” para controlar la situación legal de las personas que están ejerciendo la prostitución en ellos. “Hoy, al menos, es prácticamente imposible encontrar a una ilegal en un club”.

En la isla hay unos veinte locales dedicados a la prostitución. Y los policías reconocen que, aunque no sea trata de seres humanos, lo que hacen estos clubs es proxenetismo, porque sus responsables se lucran del ejercicio de la prostitución, lo que constituye también un delito. Sin embargo, es un delito que no se persigue entre otras cosas porque necesitaría unos medios de prueba difíciles de conseguir teniendo en cuenta que sin la declaración de las mujeres que allí trabajan es difícil que prospere una acusación. Eso sí, si un local es denunciado por otros delitos, el proxenetismo se sumara a la causa.

Además de los locales, hay otra prostitución ejercida en pisos muy difícil de controlar, aunque también existe una base de datos de estos prostíbulos que no pagan ni como bares, y que aumenta. “Solo hay que ver los anuncios de los periódicos”, señala el jefe del grupo. Fue en uno de esos anuncios que los agentes del grupo descubrieron que se estaba prostituyendo a una menor. A la chica la habían traído a la isla su hermano y la novia de este, y recientemente se ha celebrado el juicio, tras conseguir localizar al acusado; el hermano proxeneta ha sido condenado a un año de cárcel. Hay que tener en cuenta que las víctimas de trata de seres humanos no son testigos fáciles, porque tienen miedo y porque muchas veces sufren una versión del síndrome de Estocolmo adaptado a la prostitución. Y en el caso de la menor, el tipo que la prostituía era su hermano, lo que aporta al caso algo más que un punto añadido de sordidez.

Como sórdida es otra historia en la que los agentes intervienen actualmente. La de una menor rumana comprada a su padre y prostituida en Ibiza por su novio. Se escapó, ingresó en el centro de menores y de él se escapa continuamente. La semana pasada declaró ante el juez (como prueba preconstituida) que la obligaban a prostituirse en el Studio 72, en ses Figueretes, y que no había hablado antes porque tiene miedo. Ahora está pendiente de repatriación, que solo se hará efectiva si la Fiscalía considera que hay garantías de que puede ser entregada a los servicios sociales rumanos o a un familiar que no volverá a venderla.

Respecto a los locales, de los veinte existentes, hay dos, explica el jefe de la UCRIF, “que dan realmente trabajo”: el Tortuga, en Talamanca, y el Pure Platinum, en la carretera del aeropuerto. El primero fue cerrado como medida cautelar en una de las operaciones por explotación sexual que se han realizado. Más reciente es la investigación por explotación sexual llevada a cabo en el segundo local, controlado por una red internacional y cuyo responsable en Ibiza se encuentra ahora en libertad con fianza y que fue detenido con otras nueve personas, incluida su compañera sentimental, eslovaca y camarera en el club.

El hombre que se convirtió en el primer objetivo de la investigación, llevada a cabo con la colaboración de las autoridades alemanas y rumanas a través de sus agregados de interior y con la UCRIF central, es de nacionalidad italiana y está acusado de delitos de pertenencia a organización o grupo criminal y contra los derechos de los trabajadores.

De esta investigación, que no se considera cerrada y que se ha llevado a cabo tanto en Ibiza como en Azpeitia y Donosti, donde la red también tiene clubs, los agentes han resaltado tanto el hermetismo y la jerarquía de la organización como “el fuerte temor a sus explotadores” de las prostitutas. El caso del Pure Platinum es hoy el mejor ejemplo de la introducción de las redes organizadas de la prostitución en la isla. Y también de aquello a lo que se enfrentan los seis policías que hoy forman el selecto equipo de la UCRIF.

 

Falsificaciones de sellos de entrada

Los sellos de la imagen fueron intervenidos por los agentes de la UCRIF a un ciudadano brasileño. Son falsificaciones de sellos de entrada en territorio Schengen, lo que es muy útil en el mundo de la prostitución, porque permite prolongar falsamente el tiempo de estancia de las mujeres en España. De hecho, el brasileño al que se intervinieron los sellos falsificados pertenece a una familia de proxenetas. Cobraba 500 euros cada vez que usaba sus sellos.

Lo cierto es que las falsedades documentales son, en la práctica, una mínima parte del trabajo de la UCRIF, pero puede destacarse algún caso importante, como el de los sellos de entrada Schengen y el de un marroquí en libertad provisional con fianza y acusado de falsificar certificados de empadronamiento que vendía sus compatriotas por precios que oscilan entre los 1.000 y los 3.000 euros. Mediante estos certificados falsos, un inmigrante puede acabar obteniendo la residencia, demostrando que lleva tres años en España (lo que acredita con esos empadronamientos). La Policía asegura que unos 300 inmigrantes compraron esos certificados falsos. Por otra parte, la UCRIF también es la encargada de perseguir los delitos contra los derechos de los trabajadores, lo que supone dos o tres investigaciones al año, como la que llevó a prisión al responsable del grupo Playa Sol. En este sentido, hay que destacar que los agentes realizan muchos de los controles con la colaboración de los inspectores de trabajo. Y también es importante la cooperación de los servicios sociales de la isla.

 

El problema de ses Figueretes

Para saber por qué no se soluciona el problema de la prostitución callejera en el barrio de ses Figueretes hay que entender una cuestión importante, y es que, a pesar de que casi todas las mujeres que ejercen su oficio en las calles del barrio –la mayoría de origen africano– son conocidas por los agentes y han pasado alguna vez por la comisaría, no disponen de papeles que acrediten su país concreto de origen. Por ello, no pueden ser expulsadas de España; para una expulsión, es preciso que haya un país al que se puedan entregar, que, además, tenga convenio con España para hacer efectivas estas expulsiones. ¿Cómo se acaba entonces con el problema?

 

Vuelos fletados

Cada vez que se decreta una expulsión del país, dos agentes deben acompañar al expulsado hasta su lugar de origen, con los consiguientes gastos que suponen estos traslados. En la última ocasión, policías de Ibiza han acompañado a un hombre hasta Canadá, y, al ser un vuelo transoceánico, han pasado, además, dos noches en el lugar. Para intentar ahorrar el coste que supone la expulsión de inmigrantes se recurre a vuelos fletados hacia los lugares en los que hay más casos de expulsiones, como Marruecos y Ecuador. Son aviones que solo transportan a aquellos cuya expulsión se ha decretado y que precisan de menos agentes para el control del traslado.

 http://www.diariodeibiza.es/pitiuses-balears/2011/08/07/rescatadas-prostitucion/499517.html

 

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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