Traficantes de mentiras

Sabemos dónde está el problema. Nos lo pueden edulcorar, pueden intentar engañarnos y pueden intentar manipularnos, pero en Ibiza lo sabemos. Hoy un simple comentario de un lector en la web de Diario de Ibiza me ha reconciliado un poco con esta isla de hipócritas, de medios de comunicación atados por el dinero de la publicidad y de políticos que aceptan las invitaciones de las discotecas porque ya no disponen de la vergüenza necesaria para darse cuenta de que aceptar regalos no solo es amoral sino que también puede ser ilegal (estoy convencida de que la mitad de la clase política de este país sigue sin entender muy bien qué ha podido hacer de malo Francesc Camps por aceptar unos puñeteros trajes…)

Y el comentario del lector es el siguiente: “Sí, claro! echan a los traficantes que pillan trapicheando en las discotecas, pero los mismos dueños tienen sus vendedores dentro de la discoteca”. Y más de veinte lectores se han mostrado a favor del comentario para indicarlo… El comentario, por cierto, está acusando a los propietarios de las discotecas de un delito, por lo que es curioso que el diario lo haya pasado. Ya es una diferencia, al menos aquí, con Última Hora, que ni se ha atrevido a dar el nombre de la discoteca donde ha muerto una inglesa por consumo de éxtasis (o lo que fuera)… Pero ahí está el comentario del lector, y viene a cuento de unas declaraciones de un teniente de Palma que asegura que las discotecas colaboran en la lucha contra el tráfico de drogas… Cariño, no se lo cree nadie. Qué pena tener que ser tan políticamente correcto. Qué pena que los periodistas pregunten solo a los que deben ser correctos. Qué lástima que el miedo a perder publicidad esté por encima de muertos y de enfermos mentales… Porque es MENTIRA. Esa colaboración no existe y además es antinatural. No preguntes a los mandos, pregunta a los guardias civiles que están aquí trabajando día a día, no a los que están en la comandancia… Por otra parte, estoy esperando que aquellos que me hablan de cooperación, la concreten. ¿Dónde está la colaboración?

 Si es que además, y ya lo he dicho otras veces, es de cajón, las discotecas no viven sin drogas y hay que ser muy ignorante y muy estúpido para tragarse, de verdad, que van a luchar contra ellas… Ellas crean el problema (ese y unos cuantos más) y colaborar de alguna forma en la solución sería como lo del pirómano que ayuda a los bomberos a extinguir el fuego que ha provocado. O sea, que tampoco las haría menos responsables.

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En 2014 se publicó 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', un libro dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín. Y en 2016 se edita el libro 'Sa Penya blues. El crimen del minusválido', en el que el asesinato de un paralítico sirve de pretexto para adentrarse en el submundo de las drogas en el barrio de sa Penya.
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