El lugar que ocupa Marie Curie

 En la biblioteca de Ibiza existe una sección especial que a mí me produce la misma aversión que las reuniones de chicas tipo tupper wear y que, como todos los saraos en los que se haga distinciones por género, me parecen tan aburridas como decadentes. ¿Por qué necesitamos una sección ‘Dones’? ¿No podríamos ya superar de una vez el complejo y situar cada uno de esos libros en el lugar que realmente le corresponde? (una cuarta parte de ellos puede, con toda probabilidad, archivarse en el contenedor de reciclaje correspondiente. Todo hay que decirlo).

¿Por qué Marie Curie tiene que estar en una sección para mujeres y no junto a otros científicos de pro en el apartado de biografías o de ciencia? Marie Curie era mujer, vale, muy bien, pero ¿tenemos que valorarla porque nació hembra o por sus estudios sobre la radiactividad? ‘Mujeres científicas de la Historia’ es uno de los títulos. Si ya de por sí me parece un atraso recoger en un libro sólo a mujeres dedicadas a la ciencia –como si fueran más especiales por su sexo que por sus estudios– separarlas en una sección para mujeres me resulta hasta insultante, porque parece que alguien está considerándolas a un nivel inferior –o al menos a un nivel diferente– sin dejar que se codeen con sus colegas masculinos. Yo ya no entiendo a qué se refieren cuando hablan de igualdad, porque separar las materias por sexos hasta en la biblioteca no es lo que yo llamaría igualdad, precisamente… Cualquier tipo de discriminación positiva puede tener ese efecto; marcar la diferencia de género en los temas en los que el sexismo debería estar superado no normaliza la situación. La eterniza.

Y tampoco es necesario comprar para una biblioteca pública todo aquel título que incluya la palabra mujer, y así nos ahorraríamos gastar dinero en soplagaiteces y en cosas como ‘¿Qué hace a una mujer verdaderamente sexy? (inaudita disertación con pretensiones de pseudociencia –no da para más ni en broma– sobre qué es ser sexy) o ‘Cómo no ser una madre perfecta’…

Y digo yo que los libros al estilo ‘Mi menstruación y yo’ (éste es el único título que me he inventado, pero alejándome poco de la realidad) podrían estar perfectamente en la sección de Medicina ¿o no? Y todos los correspondientes a la violencia doméstica, de género, machista o como quieras llamarla pueden estar en la misma estantería que los libros sobre la agresión y la violencia en la sociedad y sobre el terrorismo, ¿por qué no?

Ahora, el mejor, con diferencia, de todos los libros de esa sección ‘Dones’ que tanta grima me da es uno que, sencillamente, se titula ‘El libro de la mujer’. Nada distinto ni nada de particular tendría si no fuera porque es un libro de la secta Osho, que, se pongan como se pongan sus correligionarios y aunque lo llamen grupo filosófico, es considerado secta en todo el mundo y funciona para que sus mandamases saquen pasta a sus adeptos usando palabras como ‘meditación’, ‘alma’ y ‘ying-yang’. Osho, el maestro, predijo el fin del mundo para el año 1999 y dijo que sólo el contacto con seres de otra galaxia podría salvar al planeta; al parecer, a tal experto, detenido un buen día cuando se largaba a las Bahamas con dinero y joyas, debemos considerar válido para escribir un libro sobre la mujer. Ya sabemos que la secta también le ha sacado dinero a la biblioteca municipal… Y con un libro para mujeres, que se vea que, además de acomplejadas que necesitamos una sección propia para considerar que existimos y marcar nuestras diferencias, también somos tontas que nos dejamos estafar. Fantástico. Ahora sí me siento feliz de ser mujer…

En Facebook, las chicas han intentado liarme varias veces en un juego para mujeres que consiste en colgar en la red chorradas como los colores de mi sujetador o mi estado de ánimo traducido en países… para que los chicos no se enteren. Qué diver. Yo he dicho que no juego, que si algo aprendí en el colegio de monjas es que los juegos en los que no pueden participar los chicos son un muermo.

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En 2014 se publicó 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', un libro dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín. Y en 2016 se edita el libro 'Sa Penya blues. El crimen del minusválido', en el que el asesinato de un paralítico sirve de pretexto para adentrarse en el submundo de las drogas en el barrio de sa Penya.
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