Papá Noel está gordo, ¿y qué?

Papá Noel promueve la obesidad y la conducción bajo los efectos del alcohol. Ésta es la conclusión a la que ha llegado un investigador de la Universidad de Monash (Australia), experto en salud pública, que se ve que no tenía nada mejor que investigar y cuyo estudio, además, le ha publicado la revista British Medical Journal. Hasta la comunidad científica está perdiendo el Norte, qué triste. Pero es que, además, dice el estudio que el pobre Santa promueve el exceso de velocidad. ¿Y a qué velocidad puede volar un reno? Bueno, lo de que está gordo, vale, puede ser un problema, pero sólo porque uno puede preguntarse si, un año más, cabrá por la chimenea o vamos a tener que hacer reformas en el tejado. Pero es que el listo ese australiano asegura que los niños ven en Papá Noel un ejemplo… Sí, claro, los niños quieren ser gordos, además de vivir en el Polo Norte, tener nueve renos mágicos voladores y mandar a una cuadrilla de duendes que fabrican juguetes. Quizás, pero sólo como fantasía de Navidad. Nadie quiere ser como Papá Noel; lo que queremos es que nos traiga regalos, don experto en salud pública… Y que luego el gordito regrese a su fría residencia y hasta el año que viene, hermoso. Eso es todo.

Propone el experto en cuestión que actualicemos la imagen del orondo portador de regalos y lo presentemos más delgado y sobre una cinta de caminar… ¿Pretende cambiar el trineo por una cinta de correr y el Polo Norte por un gimnasio? Y luego dice que el que bebe demasiado es Santa, porque esa es otra, asegura que la actual imagen de Papá Noel es la de un conductor borracho. Y todo porque en muchos lugares del mundo todavía pervive la costumbre de dejar junto a la chimenea una copita de coñac para que continúe calentito su viaje alrededor del mundo.

Pero a ver, si el hombre tiene un trineo volador y nueve renos mágicos… Y no se muere nunca ¿no ha pensado que también puede ser inmune al alcohol? Así es la magia. Este experto no se entera. Quiere que nos pinten a Noel compartiendo zanahorias y apio con el reno Rudolph. ¿Los renos comen apio? Vaya, a mí me habían dicho que, a los que eran mágicos, los duendes los alimentaban con los niños que se habían portado mal…

Añade el investigador que con una copa de coñac por casa se puede colegir que el gordito superará con creces los límites legales y saludables de consumo de alcohol al volante de un trineo. No. Los límites saludables, no. Es que si no habláramos en términos mágicos, superaría los límites de la vida… Si puede pensar que con infinitas copas de coñac puede sobrevivir, ¿por qué no es capaz de entender que Santa no se emborracha?

Y lo de que fomenta el exceso de velocidad… ¿Cómo sabe a qué velocidad vuelan los renos? Bueno, es que para repartir regalos en todo el mundo en una sola noche hay que darse mucha prisa… Pues estamos en lo mismo, porque puedes correr lo que quieras, que es imposible; una vez más, sólo la magia puede explicarlo. Y lo asumes o no lo asumes. Otra cuestión de fe.

Concluye el listo de la Universidad de Monash –Nathan Grills, por si alguno quiere saber su nombre– que, en definitiva, Santa fomenta un estilo de vida poco saludable. Pues que quiere que le diga, yo, si me lo preguntan, quiero estar gorda, vivir en una cabaña en el Norte rodeada de duendes juguetones y simpáticos renos mágicos y trabajar sólo en Navidad y siempre con una sonrisa… Pero que no me hagan comer apio, que me horroriza.

Y ese estudio, me pregunto yo, ¿se habrá pagado con dinero público? ¿Quién diablos quiere a un Papá Noel delgado? Por cierto, ¿qué os va a traer Santa estas navidades? ¿Le ofreceréis una copa de coñac?

 (Artículo ya publicado pero que este año me apetecía recuperar de las navidades pasadas. Porque Santa sigue estando gordo,..)

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En 2014 se publicó 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', un libro dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín. Y en 2016 se edita el libro 'Sa Penya blues. El crimen del minusválido', en el que el asesinato de un paralítico sirve de pretexto para adentrarse en el submundo de las drogas en el barrio de sa Penya.
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