La técnica de la protección

Soñé que era guardia civil y que pertenecía al grupo antidroga. Y que una noche, trabajando, a mis compañeros –todos auténticos ‘superplacas’, que para eso es mi sueño– y a mí se nos ocurrió entrar a husmear un poco en ‘una conocida discoteca de la isla de Ibiza’, que es el circunloquio que los periodistas suelen usar para evitar que los locales en cuestión quiten la publicidad porque los nombran para temas ‘chungos’…

Íbamos detrás de un buen asunto, claro, y pensábamos que en esa discoteca podían estar los malos a los que buscábamos, vendiendo cocaína, GHB y unas cuantas sustancias más. Creo recordar que la historia iba por ahí, pero no lo tengo muy claro, porque los sueños son así y, además, cuando despierto mi imaginación los reinventa. Lo que sí recuerdo muy bien es que el relaciones públicas –o jefe de barras o no sé cuál era su puesto– nos saludó como si fuéramos sus amigos del alma e intentó comprárnosla con unas cuantas copas que, por supuesto, no aceptamos, que venderse tan barato es muy feo… Tengo un amigo ‘superpoli’ y ‘supercabrón’ –le pone que se lo digan– al que siempre intentan ganarse de esta forma (y de unas cuantas maneras más), y yo, siempre que soy testigo de ello, porque además entro con él en la oferta, sonrío, sabiendo fehacientemente que no sólo pierden el tiempo sino que, intentando ganarse su favor, le están declarando que tienen algo que esconder. Lo cierto es que no hace falta ser muy espabilado para ver en su actitud que ni ser hermano del ministro de Interior garantiza la inmunidad…

Pero, en fin, ya hablaremos en otra ocasión del ‘superpoli’ cabrón, al que yo he convertido en protagonista de novelas policíacas. Volviendo al sueño en el que yo era guardia civil, se ve que esa noche estuvimos cerca de algo, pero no sé exactamente de qué, la verdad, porque nosotros no tuvimos conciencia de haber destapado nada, aparte de que vimos pululando por ahí a algunos de nuestros sospechosos y decidimos regresar al día siguiente a ver si pillábamos algo más, que se preparaba una gran refriega con la fiesta de moda: ‘¿Lo has probado todo? ’

Y volvimos. Y de nuevo nos recibieron con sonrisas, aunque algo más forzadas, porque ya sabían que éramos de los que nos gusta pagar nuestras copas y conservar nuestras almas. No detuvimos a nadie y no nos metimos en líos. De hecho, nos largamos pronto porque teníamos cosas más prácticas que hacer. Sin embargo, a la mañana siguiente –es curioso, porque los sueños no suelen transcurrir en espacios temporales que supongan días distintos–, nos llamaron a filas para contarnos que alguien de la comisaría de Policía había recordado a nuestros mandos que ese local no se encontraba en nuestro territorio, aunque eso era más que discutible, porque podíamos seguir a nuestros sospechosos hasta donde nos diera la gana… Ese local –que no sé si tenía la consideración de discoteca, garito, pub o antro–, nos explicó alguien, es cosa de los del Ayuntamiento de Ibiza. ¿Desde cuándo? ¿Y qué quiere decir eso?

Y desperté enfurecida porque comprendí lo qué había pasado… Pero, ¿fue un sueño? Bueno, sí, porque lo que tengo muy claro es que, aunque esté irremediablemente ‘militarizada’ y me sepa el punto número uno –y algún otro– de la cartilla de la Guardia Civil, no pertenezco a las Fuerzas de Seguridad del Estado, circunstancia que más de uno agradece. Pero el resto de la historia me es familiar, como si alguien me la hubiera contado…

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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