Superpolis y sargentos de hierro

Érase una vez un portero de una discoteca de Ibiza. Un analfabeto machaquilla de gimnasio, por supuesto, con antecedentes por agresión y muy dado a sonreír como un esbirro de sultán en cuanto aparecía un policía por la puerta. Traficaba con droga, con pequeñas cantidades, como la mayoría, y quienes lo sabían sospechaban que era un chivato de la ‘pasma’, un ‘confite’, y que por eso no se le tocaba. No era eso, no…

Érase una vez un patético bar de barrio en el que se reunían los últimos restos de los que escaparon con secuelas de la heroína y algunas pandillas de aficionados a la marihuana, de esos que llevan sus adicciones anunciadas en las camisetas porque así se creen muy ‘progres’ y muy guays (epíteto coloquial muy oportuno aquí porque, en su origen, hacía referencia al hachís de buena calidad). En el bar vendían cocaína, además de hachís, porque una cosa lleva a la otra… Decían que todo el mundo lo sabía y había quien aseguraba alegremente, porque el mundo está lleno de listos, que los policías no tocaban el bar porque el propietario-traficante les pasaba algún gramo de vez en cuando. No era eso, no…

Y érase una vez otro bar, una cafetería de barrio, que tenía su propio ‘camello’ de guardia. Porque aquel tipo gordo de mechón blanco no era más que eso; el ‘camello’ del barrio. Todo el mundo lo sabía, y había quien decía que era intocable  porque era amigo de un policía local, como si tal tontería pudiera importar a los agentes del Cuerpo Nacional de Policía o a la Guardia Civil. No, tampoco era eso…

Cierto es que las calles están llenas de pequeños aprendices de Pablo Escobar que se sacan unos cuartos vendiendo veneno a los demás, y cierto es también que en ocasiones puede parecer que trabajan con total impunidad. El problema es que atrapar a cualquiera de esos maleantes de medio pelo supone una investigación, por fácil y breve que pueda parecer, y las Fuerzas de Seguridad son muy dadas a crear equipos destinados a grandes empresas pero olvidan que las ciudades también necesitan investigaciones pequeñas. Así, al final, tenemos mucho grupo de elite con nombre ostentoso, mucho GRECO (Grupo de Respuesta Especial al Crimen Organizado), mucho ECO (Equipo contra el Crimen Organizado), mucho EDOA (Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga), y mucho superpoli y mucho sargento de hierro detrás de traficantes colombianos chungos, pero fallan los equipos de andar por casa, los destinados a llevarse por delante al portero de la coleta, al propietario-traficante y al gordo del mechón blanco.

No quiere decir, por supuesto, que no se produzcan detenciones de pequeños ‘camellos’, porque muchos suelen caer cuando caen las grandes organizaciones –reacción en cadena– y otros tantos son pillados ‘in fraganti’. Pero no sería mala idea crear equipos para estas limpiezas de barrio, para borrar la sensación de impunidad y de normalidad que hoy tiene el trapicheo de drogas. Y para que haya menos ignorantes que se inventen historias sobre intocables, como si cualquier pobre desgraciado portero de discoteca pudiera aspirar a serlo, y sobre policías corruptos, como si eso fuera un mal extendido entre las Fuerzas de Seguridad; al próximo imprudente que me diga algo como que conoce “muchos guardias civiles que consumen y trapichean con droga”, o similares, le enviaré a los de Policía Judicial para que dé nombres y datos. Uno tiene que ser consecuente con sus palabras tanto como con sus acciones.

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo, principalmente, con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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3 respuestas a Superpolis y sargentos de hierro

  1. Mustelus dijo:

    “Los equipos de andar por casa” para combatir el menudeo deberían de ser las plantillas de Seguridad Ciudadana, y no se cómo funcionan las diferentes policías en Ibiza, pero por la parte que me toca como agente de SC y por experiencia personal, me parece que con el camino que llevamos cada vez van a ser menos las labores que podamos hacer aparte de atender las urgencias y llamadas recibidas… y me explico…

    La labor policial a nivel de seguridad ciudadana cada vez se está burocratizando más para “dar de comer” al ordenador y que éste saque una bonita estadística de prevención de delitos, que justifique el trabajo de los mandos policiales y de paso la gestión de los políticos de turno. Los delitos como el tráfico de estupefacientes a pequeña escala, que deben salir a la luz fruto de la investigación, no interesan al nivel de seguridad ciudadana y cuando se hace algo al respecto es fruto de circunstancias o informaciones casuales aprovechadas por agentes con ganas de trabajar.

    La estadística es un cáncer en nuestra profesión, porque se hace un uso inadecuado de la misma, y ha pasado a ser la protagonista de nuestro trabajo… hoy tienes 10 preventivas… tres de robos en pisos en tales calles, de media hora cada una, tres preventivas de robos con fuerza en tres calles diferentes de 20 minutos cada una, otras dos preventivas de robos en comercios, etc, etc, etc… eso sí, da igual cómo lo hagas o si realmente lo haces, el caso es que lo pases por emisora y que figure en el cabezón informático. Cuando se patrulla se está a cualquier tema que pueda surgir, pero es mejor que te mantengan ocupado de aquí para allá, así las cifras avalan el trabajo de gestión de los jefes y mientras tanto te mantienen ocupado para que no lleves trabajo a comisaría… se lo han montado muy bien… si la ciudadanía se queja de inseguridad porque consideran que han crecido los robos con intimidación, los jefes y políticos se escudan tras la estadística… miren durante este mes, precisamente hemos dedicado 32500 horas a la prevención de esos delitos… porque esa es otra… la manera de contabilizar es cañera a tope… una patrulla puede producir en ocho horas de turno más de 20 horas de preventivas… increible!

    Lo triste es que es contagioso y el método de control estadístico cada vez se va extendiendo más.

    Creo que es un tema que con el tiempo dará mucho que hablar, de hecho tenemos antecedentes en Scotland Yard http://livecop.blogspot.com/2008/02/el-blog-del-policia.html e incluso en España, aunque no sea muy conocido … http://cita.es/apuntes/policiales/ … al tiempo.

    Muy buen artículo.

    Un saludo…

  2. LUIS DAVID dijo:

    Pero que bien escribes…
    Si esto lo viera el Director de la Policía y la Guardia Civil le daba un patatús.
    Se te ha olvidado poner que encima restan sueldo, quitan complementos y suprimen (por el art.33, ya sabes por que me da la gana) las productividades y sobreesfuerzos. Pues que los detengan ellos.
    Un abrazo muy grande.Sigue así

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