La hipocresía de la igualdad

Vamos hacia las 50 mujeres muertas a manos de sus parejas o ex parejas y aún hay quien se atreve a reducir el machismo y la igualdad a una cuestión de quien friega los platos en casa. Vale, cariño, yo lavaré hoy los platos, y hasta te haré y desharé la cama, si a cambio cobro lo mismo que un hombre por un trabajo que a veces puedo hacer mejor y, sobre todo, si no tengo que soportar esta noche a ningún gallito mal educado que crea que a mí me han educado para sonreírle las estupideces. Si esta noche no se me acerca algún macarra creyendo que porque soy mujer, ibicenca, además, tengo que caer rendida a sus pies, a las buenas con sonrisas o a las malas con alcohol y ketamina. Y es que en esta isla aún es peor ser mujer, porque promocionamos un turismo drogadicto al mismo tiempo que machista, porque los medios siguen promoviendo la explotación sexual y venerando a fulanas de discoteca que sólo viven adorando drogas, bisturí y dinero fácil… y las agencias de publicidad y similares –dinero sin moral– llenan las calles de carteles en los que se anuncia el sexo en venta (en cualquiera de sus formas) y, con ello, la idea de que en esta isla las mujeres no tienen ni voz ni voto ni fuerza y están para contentar a los machos. Eso sí, los que llevan esas mismas agencias te vienen con el cuento chino de la libertad y de que vender cuerpo, sexo y alma es un trabajo como cualquier otro… Pero no he conseguido que ninguno me conteste a la pregunta de si pensaría lo mismo en el caso de que alguno de sus hijos o hijas se dedicara a ello… O si seguiría siendo tan ‘liberal’ (palabra siempre mal entendida) si a su hija la agrede sexualmente alguno de esos que vienen a la isla buscando desmadrarse, incapaces de entender, a la segunda copa, que las mujeres de Ibiza no están puestas aquí para satisfacer su patética virilidad rechazada mil veces. Quizás el padre en cuestión no vería la relación entre su falta de moral y lo que está ocurriendo en esta isla, claro; el dinero te puede dejar ciego.

Y contábamos la muerte número 33, número bíblico, y en el telediario pasaban de dar la noticia a hacer bromas chabacanas de la última prostituta que usaba un acontecimiento deportivo con testosterona para intentar ser famosa, en un mundo al que, si algo le sobra, además de machismo, es famoseo de tres al cuarto. Lo mismo que a estas islas. Y el chiste lo hacía un machito, pero su compañera –que se supone que es periodista y preparada– le reía la gracia como una borracha de bar que necesita ligarse al último que queda en la barra. Qué patético. Y en cualquier programa de la mañana, las presentadoras pasan de poner rostro compungido (el que les permite su rictus operado) por la última muerta, permitiéndose incluso recurrir a una hipócrita solidaridad de género, a consentir que sus compañeros hagan gracias estúpidas de un estúpido reportaje sobre sujetadores que sólo se explica por la intención del estúpido que lo ha ideado de mostrar tetas en la playa… que son las imágenes básicas de este fantástico ejemplo de periodismo de investigación.

No ven la relación –el dinero te ciega– entre el machismo que mata y el machismo que nos convierte en putas. Y quien ve la relación, calla para que nadie le diga que es una puritana (o puritano), trasnochada y retrógrada. A mí, de verdad, por todas las muertas, llámame lo que quieras, yo quiero ser retrógrada, pero quítame de encima a tanto infame cervecero educado para pasarse la vida deseando alcanzar los 20 centímetros. Por favor, sólo pido poder salir de fiesta alguna noche de verano sin que llevar unos tacones signifique que me conformo con cualquier medio humano que se acerque a decirme alguna asquerosidad por la que, en justicia, debería poder arrancarle la lengua de cuajo sin consecuencias penales.

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Acerca de territoriocat

Cristina Amanda Tur (CAT). Licenciada en Ciencias de la Información y diplomada en Criminología Superior. Compagino periodismo y criminología con la novela policíaca. En periodismo, he pasado de la sección de sucesos (sin abandonarla completamente) a realizar un periodismo divulgaltivo, de temas científicos y sobre el patrimonio natural, histórico, arqueológico y cultural de las islas, con especial atención a la divulgación del patrimonio marino. Éste es un trabajo que realizo a menudo con la colaboración del fotógrafo Joan Costa, con quien, en abril de 2017, he publicado el libro '101 flores de Ibiza y Formentera'. He publicado una decena de libros. Entre ellos 'El hombre de paja. El crimen de Benimussa', dedicado al cuádruple asesinato que tuvo lugar en Ibiza en 1989, en un ajuste de cuentas del cartel de Medellín.
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